No se ve, pero ahí está. Se llama Techo de Cristal

Hace más de 40 años se habló por primera vez del techo de cristal. Hoy, a pesar de que aún es una realidad que tienen que vivir las mujeres en el ámbito profesional, ya existen instituciones y organizaciones trabajando para derribarlo.

Por: Gabriela Medina Guerrero*

Vivimos en una sociedad en donde se considera que la mujer no puede ocupar un puesto directivo. Para nuestra sorpresa, hay quienes todavía creen que las mujeres no tienen suficiente voz de mando, carecen de liderazgo y que lo “natural” es que dediquen su tiempo al cuidado de la familia.

Todas esas ideas y creencias alrededor de la limitada o inexistente capacidad de la mujer para desempeñarse profesionalmente tienen un nombre: techo de cristal. Este concepto, expresado por primera vez en 1978 por Marilyn Loden, describe un conjunto de normas no escritas en la sociedad que dificultan el avance de las mujeres en puestos de alta dirección.

Si bien es cierto que, para avanzar profesionalmente, las mujeres debemos pelear muchas batallas personales –inseguridades, miedos y baja autoestima–, también lo es que los ámbitos profesionales, académicos, sociales e incluso familiares nos imponen una batalla más. Porque el techo de cristal no existe por nuestra culpa, pero acabar con él sí es nuestra responsabilidad.

El techo de cristal representa un obstáculo para el crecimiento de las mujeres en las organizaciones; por eso, necesitamos impulsar acciones para generar un cambio a favor de la igualdad de género. Es desesperanzador ver que, a más de 40 años, el término y sustentos que Marilyn Loden expresó en su participación en una mesa redonda sobre las aspiraciones laborales de las mujeres sigan vigentes.

Afortunadamente, instituciones educativas como el Tecnológico de Monterrey ya realizan acciones para impulsar el crecimiento de las mujeres en todas las áreas y principalmente, en las áreas STEM. Prueba de ello es la creación de la vicepresidencia de Inclusión Impacto Social y Sostenibilidad. El cargo tiene como objetivo discutir y analizar, en el nivel más alto de la institución, la importancia de buscar que los sistemas, procesos y cultura aseguren la igualdad de oportunidades para todas las personas de la comunidad.

En su Reporte de Diversidad e Inclusión 2020, el Tecnológico de Monterrey presenta los pasos que en los últimos años ha seguido para ser una institución cada vez más diversa e incluyente. El documento, que aborda la situación de 7 mil 500 catedráticos actualmente empleados por la institución educativa, revela varios datos significativos en la lucha para derribar el techo de cristal:

  • 44% son profesoras de tiempo completo.
  • 46% de ellas son profesoras de cátedra o asignatura.
  • De 643 investigadores inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores (SIN), 210 son mujeres.
  •  De 2014 a la fecha, las mujeres de la comunidad TEC de Monterrey pasaron de 18 a 20% en posiciones directivas.
  • De un 37 a un 50% en mandos medios.
  • De los 58 mil 700 alumnos que forman la comunidad Tec, 44% son mujeres.

Específicamente en la escuela de Ingeniería y Ciencias:

  • 29% de las profesoras, tanto de tiempo completo como de catedral, son mujeres.
  • De 311 investigadores, 87 son mujeres; es decir, 28%.
  • La comunidad estudiantil de la escuela de Ingeniería y Ciencias es de 2 mil 500 estudiantes y 31% son mujeres.

Como parte de las acciones que realiza el Tecnológico de Monterrey para romper el techo de cristal y fomentar la equidad de género entre sus profesores y alumnos, en días pasados en Girls in Tech México, organizamos un panel de discusión en el que participaron:

  • Ricardo Swain Oropeza, decano regional EIC
  • Gabriela Ortiz Martínez, primera mujer en dirigir el departamento de Ingeniería Química del ITESM y responsable del programa Mujeres en Ingeniería y Ciencia (MIC)
  • Luz María Martínez, profesora Investigadora Titular en el Departamento de Ciencias
  • Jessica Cisneros, estudiante de Ingeniería Mecatrónica y líder del programa Women for the Future

Todos los panelistas coincidieron en que, con base en la confianza, el apoyo familiar, la guía de nuestros profesores y el ejemplo de mujeres rol model, podremos derribar los obstáculos que se nos presentan. Asimismo, es tarea de las organizaciones cambiar las reglas del juego para equilibrar la participación equitativa de hombres y mujeres, privilegiar el talento y el conocimiento sobre uno u otro género. Por último, se concluyó que está comprobado que la inclusión de mujeres en puestos directivos beneficia a las organizaciones con su creatividad, visión y gestión.

En el ámbito personal debemos luchar para que esos estereotipos y obstáculos no disminuyan nuestras ganas de sobresalir y tener éxito. Con base en nuestra confianza, contribuir a romper de una vez por todas, ese techo de cristal.

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*Gabriela Medina colabora para Girls in Tech México como Community Manager.
@gabrielamedinag


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